A veces el mundo se muestra como un mar enfurecido
Las olas se levantan inmensas, haciendonos sentir su superioridad.
La tormenta azota y casi siempre ponemos la otra mejilla.
Sin embargo, y a pesar de todo, hay un momento,
un espacio, en el que llega la calma.
Y allí, en ese preciso instante,
es imperiosamente necesario hacer una pausa,
respirar hondo y hacernos un masajito en el alma,
darnos permiso para tratarnos suavemente
y desde ese lugar,
bucear hasta lo mas profundo de nuestro corazón ♥
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